sábado, 26 de enero de 2008

Familia de instrumentos de cuerda poco cuerda


Una familia de guitarras, fervientes seguidoras de nuestro blog ciberespacial FOOD AND DRUGS, nos reciben en su domicilio privado de Fuentealgarabía.

Comienza la entrevista preguntándoles por el benjamín de la casa.
"El pequeñín" nos dice su orgullosa madre "es el que más disfruta con los dibujos y chascarrillos del ordenador". "No para de hablar de FOOD AND DRUGS desde que le salió su primera cuerda" nos comenta el padre de la criatura.

Todo parece estar pensado para la música en este entrañable hogar de la serranía carpetovetónica. "La acústica es excelente" señala nuestro anfitrión, al tiempo que nos deleita con algunos acordes del Concierto de Aranjuez del maestro Joaquín Rodrigo.

"Encuentro a FOOD AND DRUGS un poco superficial si acaso" nos confesará más adelante a voz en cuello, un tanto arrobado por despacharse tan de principio con una crítica, para al instante siguiente afirmar que "es sin embargo la clase de entretenimiento al que una guitarra gusta de entregarse después de una larga jornada de trabajo".

Y es que estas valiosas piezas de artesanía, ahí donde las ven, no son simples objetos decorativos.
"No, no ,no. Ni muchísimo menos" puntualiza el patriarca. "Nuestra vocación como instrumentos musicales es la de sonar y hacerse sentir nuestro arte". "Aunque haya gente a la que ello pueda causar malestar o incomodidad" remarca su señora.

No termina la charla sin que el pequeñín, ante la mirada embelesada de sus progenitores, se arranque con las pocas notas que de momento conoce.
Y ella, que lo ha llevado en su vientre durante nueve meses, apenas puede reprimir su emoción: "Es muy pronto aún para las conjeturas, pero yo creo que tiene madera de genio"
Amor de madre.