domingo, 12 de junio de 2022

Ovación Final



Y al fin, la pandemia terminó. Pero el Coronavirus no se ha ido. Se ha quedado a vivir entre nosotros, esperando, agazapado, una nueva oportunidad para adueñarse del mundo. Y es que, ya se sabe, un tonto nunca se recupera de un éxito.

miércoles, 1 de junio de 2022

Modernidades de África


Es verdad que el continente africano parece entrar por fin en la senda del desarrollo y la modernidad, aunque quizás, todavía con no poca parsimonia y lejos de ser cosa de la noche a la mañana, pero desde luego, con paso decidido.

¿Será esto bueno a la larga para sus oriundos? ¿Lo será para el planeta? 

Todo progreso parece estar fuera de duda como positivo y beneficioso, pero ¿Traerá consigo más desigualdades, más contaminación, más consumismo, y más empobrecimiento cultural a un mundo ya ahíto de males?

Lo siento, pero yo voto por un África sin asfaltar, por más que muy pronto ya no sea más que una memoria distante, como en aquella memorable película de Hollywood (sobre África).


miércoles, 18 de mayo de 2022

Presente de Imperialismo


¿Será este siglo XXI un calco exacto del que dejamos atrás, el XX, o que creíamos, al menos en aspectos tan significativos como el ubicuo belicismo de entonces, haber dejado atrás?

Ojalá que no, pero lo cierto es que es el camino que llevamos. Y lo peor de todo es tener que llegar a la conclusión de que el ser humano no aprende, y que tropieza con la misma piedra cuantas veces sean necesarias y sin complejo de ningún tipo.

Sinceramente es una pena grande comprobar que la militarización y desmilitarización de la historia es simplemente un fenómeno cíclico, contra el que poco o nada se puede hacer, salvo esperar en vano de una cabeza nuclear que piense un poquito en los demás.


domingo, 15 de mayo de 2022

Microanimalismos



domingo, 8 de mayo de 2022

Todo por los patreon


martes, 1 de marzo de 2022

La Nueva Letalidad



Empezó en un rinconcito del mapa y, en cuestión de semanas, ya se había extendido por todo el globo. ¿Wuhan? ¿Kiev? 

Sí, creíamos que ya se acercaba la nueva normalidad, y en realidad, nos estaba esperando la nueva letalidad.

Para los que dicen que el virus no existió, que fue un invento, que las medidas sanitarias fueron un ataque a su libertad individual, de común acuerdo entre todos los gobiernos del mundo, la guerra de Ucrania supone un desafío mayor si cabe. Antes todos a una, ahora todos peleados.

Por desgracia para ellos siempre encontrarán una explicación. Más de lo mismo, tal vez, en esta eterna comedia mundanal que se representa a diario, por y para ellos. Para engañarlos, naturalmente.

Un esfuerzo titánico para convencer a unos cuantos mendrugos que ya ellos solos, sin la ayuda de nadie, se hacen la picha un lío.

Gente, por otra parte, no muy distinta a esos mandatarios y gobernantes de los que aseguran ser víctimas. Y lo son, ciertamente, pero no como ellos creen, sino más burdamente. Sin ninguna elaboración, sin polvos mágicos ni efectos especiales.

El ansia de poder y riquezas, con la destrucción de la vida y del planeta como efecto colateral, del que sus inteligencias, escasas, hacen oídos sordos, es la finalidad última de sus políticas.

Aunque quizás si sueltan de golpe, ya por fin, todo su arsenal nuclear, se logré alcanzar el sueño de otros grandes "conspiranoicos", y se alcen estos con la razón, contra todo pronóstico, en una Tierra aplanada por los misiles y la ignorancia de las altas esferas.


sábado, 19 de febrero de 2022

Jurassic Bullying


Es perfectamente probable que a la especie humana le toque ya extinguirse en breve. Cambio climático, sobreexplotación de los recursos, la perenne amenaza de una guerra nuclear... Todos los caminos conducen a Roma.

Imagino que los dinosaurios sentirían gran placer, de seguir aún vivos, de ver como con el devenir de los tiempos, los supuestos seres superiores que vinimos a ocupar su lugar tan ufanamente, terminamos expulsándonos a nosotros mismos en trifulca y posterior tangana planetaria.

Puro karma fósil a la medida de tanta burrería antropocénica.

domingo, 13 de febrero de 2022

Grecia clásica hiperrealista


Sí, amigos. En algún momento de sus vidas, esos sabios que tanto admiramos de aquel periodo de la historia de la humanidad, Aristóteles, Pitágoras, Platón, Árquímedes, etcétera, también debieron entregarse a los brazos de la vulgaridad.

Los pensamientos más elevados conviven con los más mediocres, los más brillantes con los más ruines, dentro de ese conglomerado, ese revoltijo, de conexiones eléctricas que bulle dentro de nuestras cabezas. Todos tenemos algún cable pelado, sino varios, tal vez cientos de miles, en ese tendido.

Aceptemos nuestros cortocircuitos, y los de los demás.


miércoles, 9 de febrero de 2022

Criaturas de Dron



No quisiera ponerme yo en plan visionario, cual Julio Verne postmoderno, anticipando las tecnologías del futuro inmediato.

No obstante, me ha parecido interesante mencionar la posibilidad de dar un uso a los drones, tan venidos a menos, como herramientas no belicistas al servicio del bienestar animal.

Seguramente nuestras mascotas preferirán que sigamos siendo nosotros quienes las paseemos, amén del indiscutible beneficio para nuestra salud, tanto la física como la psíquica, pero, qué diablos, nada más lejos de nuestra intención sería convertirnos en un obstáculo para el progreso.

Tal vez nunca lleguemos a verlo, o por, el contrario, todo se andará. Bueno... Quizás tampoco.

martes, 14 de diciembre de 2021

Ciber Gelada


Entre todos los trolls y haters de las redes sociales y foros de internet, el CiberGelada ocupa la cúspide de la pirámide evolutiva.

Déjate arrastrar a su mundo de podredumbre moral e intelectual, donde se encuentra como pez en el agua, y te triturará con sus incisivos exabruptos sociopáticos.

Todo un subgénero del reino animal.

martes, 19 de octubre de 2021

Bugatti Chillón


No hace falta ser Einstein para saber que el movimiento es relativo, incluso en los sistemas de coordenadas mentales que derrapan en las curvas...

lunes, 12 de julio de 2021

Vacunación Faraónica



Poco a poco la "Plandemia" va sucumbiendo al esfuerzo titánico de vacunar a toda la población. Es un reto de dimensiones faraónicas, pero el Covid encontrará al fin su lugar en el sarcófago de la historia. 

jueves, 24 de junio de 2021

Pesadilla de mascarilla


Las pesadillas son de las pocas cosas que tienen el final feliz garantizado, y esta en concreto, la de la Pandemia, no iba a ser menos.

Antes de lanzar las campanas al vuelo, eso sí, y ponernos a celebrar como locos nuestro derecho a respirar libremente y a pleno pulmón, debemos si bien, hacer un último reconocimiento a las mascarillas. Felicitarlas por el papel jugado, sobre todo con los que no somos excesivamente agraciados, y el ahorro que en general nos ha supuesto a la humanidad no solo en salud, sino en lápìz de labios, espuma de afeitar, dentífrico, colutorios, chicles mentolados, cremas antiarrugas y tantas cosas más que, ahora, de nuevo, volverán a ser imprescindibles.

Y por si las moscas, no les diremos adiós, sino hasta siempre, que es lo que se les suele decir a quienes sabemos que no vamos a ver en mucho tiempo, por no decir ya nunca más, o incluso jamás de los jamases.  

jueves, 13 de mayo de 2021

Black Lives Matter



En estos últimos años en los que la sociedad estadounidense vive agitada por la lacra del racismo, y su reflejo más aparente, en la forma de brutalidad policial, conviene una y mil veces más, si es preciso, recordar lo importante de su erradicación.

Y ahora que la pandemia del Covid parece ya por fin dar su brazo a torcer, urge retomar estas y otras luchas incruentas, encaminadas a mejorar el mundo y las vidas de todos y cada uno de sus habitantes, más allá de ensoñaciones utópicas, a través de la concienciación.

Vacunar la mente contra la proliferación de ideologías tóxicas, también presentes aquí, en Europa, y en plena expansión contagiosa, es un deber de carácter humanitario, e incluso sanitario, porque la razón también enferma en el contacto con las masas radicalizadas al extremo, ebrias de populismo, y suele ser siempre con consecuencias desastrosas.

El racismo delata la maldad de las personas, pero por sobre todo, y más aún, su estupidez. Todos estamos donde estamos, y somos quienes somos, porque un día un mono de hace millones de años decidió bajarse de la rama de su árbol, y abrirse camino por el ancho mundo, emigrando en pos de un futuro mejor. 

No somos iguales, pero todos valemos lo mismo. Y en la medida en que seamos capaces de hacer avanzar, evolucionar, progresar, a nuestra especie como conjunto, así será juzgada nuestra aportación por las generaciones venideras.


domingo, 14 de marzo de 2021

De naturaleza aburrida


Leo con pavor que las poblaciones de rinocerontes en Asia, y también en África, rozan ya lo insignificante, antesala de una extinción más que garantizada en pocos años. Sus cuernos, parece ser, lo curan todo en la medicina tradicional china, desde un resfriado hasta un cáncer terminal, pasando claro está por el Covid. La panacea.

A esto añádasele la caza furtiva, la corrupción de los gobiernos locales, las sumas desorbitadas de dinero que ofrecen magnates y traficantes de la superpotencia asiática a gente que vive en la pobreza más calamitosa, y ya tenemos la ecuación perfecta.

Así, hay que ir haciéndose a la idea de un futuro sin rinocerontes. Adiós amigos narigudos.

Pero no serán los únicos en desaparecer. La obsesión, de nuevo, en el reino del centro, por los apéndices protuberantes de las bestias, lleva a que los tiburones estén también en el disparadero.

En su caso por la archifamosa sopa de aleta de sí mismos, que no tiene pinta de tener un sabor delicioso, cosa que ni sé, ni quiero saber, pero que, por lo visto, proporciona vigor e impetuosidad proverbiales a la desmejorada, marchitada por los años, idiosincrasia masculina.

Y todo ello en la era de las pildoritas azules...

Buenas noticias para los amantes de la seudociencia; malas para la biodiversidad marina.

Por eso, mientras que puede que a un gran número de humanos, hoy en día, la naturaleza les parezca algo aburrido y prescindible, nada comparable a sus celulares de última generación, tal vez en un futuro les resulte además increíble.

¿De verdad existieron esos bichos?, se preguntarán. 

¿Y cómo podrán estar seguros de tal cosa? ¿Quién será capaz de convencerles de que no salieron de la mente de algún diseñador gráfico o programador de videojuegos?

En la época, que recién estamos inaugurando, del bulo cibernético y la suplantación hiperrealista, serán una gota más en el océano.

Pasará como con los dinosaurios... ¿Nos cuentan ahora que tenían plumas? ¡Y a mí qué! ¡Pues que los suban a las carrozas del desfile del orgullo! ¡¿Qué interés tiene?!

Un mundo sin rinocerontes, sin tiburones, sin leones, sin elefantes, sin osos polares, sin ballenas... Solo humanos, ratas, cucarachas y mosquitos, con sus correspondientes virus y bacilos oportunistas, conviviendo en armonía y amor libre. Espero no vivir para verlo.


domingo, 17 de enero de 2021

Quédate en casa 2


 Un nuevo confinamiento estricto se nos avecina, ¿seremos capaces de librarnos?

¿Y del Covid? ¿Quién nos libra del Covid? No parece desde luego que lo vayan a hacer esas vacunas que son más lentas que el caballo del malo, y a las que el virus podría burlar con mandarse simplemente una mutación en la espícula que usa de ganzúa para colarse en nuestras células.

Desgraciadamente, ya ni en nuestras propias casas podemos estar seguros, puesto que un agente infeccioso todavía mucho más letal pugna por infiltrarse, y ese es la ruina económica.

En la disyuntiva entre enfermedad y pobreza, hay quien parece haber elegido un poquito de esto y otro poquito de aquello, que la salud y la riqueza ya llegarán cuando Dios quiera, así casándonos ante la ley con esta insufrible pandemia que nos coarta, tiraniza y aborrega.

El 2021 venía con mucho brilli-brilli, pero es más de lo mismo. Suerte y ánimo con estos nuevos meses de incertidumbre que se ciernen sobre nosotros; y a seguir cuidándose mucho. Resistir es vencer.

martes, 14 de abril de 2020

Mitos resesos del cine


Nunca es buen momento para irse al otro barrio. De joven porque quedan muchas cosas por hacer, y de viejo, porque uno quiere disfrutar de lo hecho.
Antes, sin embargo, había una moda en Hollywood de que las superestrellas de la gran pantalla, solo podían verdaderamente considerarse como tales, si pasaban por el tanatorio.
Para imprimir tus manos en el paseo de la fama, era condición casi inexcusable adjuntar tu propio certificado de defunción.
Aunque en este particular, el qué y el cómo, tenían también mucho que decir. No era lo mismo suicidarse con pastillas para dormir, generalmente reservado a las féminas, que estrellarse a gran velocidad con un coche deportivo, más típico de las necrológicas masculinas. Alterar este orden, en teoría, no daría los mismos resultados a efectos del glamour, pese a que en cualquier caso, fuera del ámbito estrictamente cinematográfico, hubo sobrados ejemplos de lo contrario.
Los disparos de un fanático, hambriento de compartir algo de la fama y gloria de su víctima, siempre tuvieron también mucho predicamento, hasta la irrupción de los vehículos blindados. ¿Qué sería de Lee Harvey Oswald o Alí Agca en estos tiempos insulsos del kevlar y los inhibidores de frecuencias? Unos completos don nadies.
Si necesitaran imperiosamente saciar su sed de matar habrían de hacerlo en colegios e institutos, o recintos públicos a cielo abierto, cargándose a gente igual de anónima que ellos. Su hambre de posteridad, su principal aspiración, jamás se vería satisfecha.
El caso es que aquellas épocas en las que Elvis o Manolete, se quedaban en la memoria de las personas, incluso saltando la barreras de las generaciones, parecen definitivamente enterradas.
Incluso vemos a ancianos que acuden a programas de televisión poseídos de afanes netamente juveniles, en busca de amores crepusculares que no son tales, y que nos confirman que las ganas de vivir, a todo trapo, y de hacer el ridículo para ello si es preciso, no menguan con la edad.
Los ídolos de antaño, instalados en la eterna lozanía, han terminado por tanto, y sin embargo, envejeciendo ante nuestros ojos. Olvidados por un mundo moderno cada vez más enganchado a las cifras ascendentes de la esperanza de vida, por muy cutre y plebeyo que, esta desmemoria, le parezca a la fábrica de los sueños, o sin ir más lejos, al coronavirus.

martes, 31 de marzo de 2020

Quarantena per tutti


El mundo convertido en una leprosería, así como suena.
Pensábamos que algunas cosas de las que leíamos en las novelas, los libros de historia, o más recientemente en la Wikipedia, ya nunca nos iban a suceder a nosotros por antiguas, por trasnochadas, por antediluvianas, pero ya ve usted que no.

Y en cierto modo algunos seguimos siendo lo bastante modernos para no entender nada de nada de lo que está pasando, hasta el punto incluso de albergar la tentación de no creérnoslo. Pero lo que uno crea o no es una cosa, y la realidad es otra. Eso siempre.

Con todo, el mayor miedo de muchos, fundamentalmente los que no somos considerados grupo de riesgo, o víctimas potenciales del celebérrimo coronavirus, aparte, por supuesto, de no convertirnos en vectores infecciosos de nuestros seres queridos, es el día después. El cómo quedarán nuestras vidas y haciendas, nuestra añorada rutina - nunca pensé que diría tal cosa - tras tantos y tantos días de asueto indeliberado.

Y sin embargo, hoy ha amanecido un día como cualquier otro. La primavera se abre paso por entre los resquicios que le brinda el encierro, y las ganas de vivir, y de divertirse, y de hacer las cosas bien, y de soñar con tiempos mejores, en absoluto se han visto mermadas.

Tiempos en los que un microorganismo terrorista no pueda circular libremente por el mundo, creando el caos a su antojo, cuando por contra, miles y miles de personas, huyendo de otras calamidades parecidas, e incluso peores, se quedan atrapadas en auténticos vertederos humanos, de los que nadie quiere oír hablar ni mucho menos aún hacerse cargo.

Irónicamente, hoy nuestro planeta es un gigantesco campo de refugiados, que sin llegar del todo a ser lo mismo, nos genera incertidumbre, confusión, y no poca angustia.
Quizás esta pestilencia de los tiempos modernos, nos lleve en un futuro a ser más solidarios, como ya se está viendo con respecto a ciertos, tampoco excesivos, detalles esperanzadores. Aunque tal vez sean sólo espejismos, y tras la tempestad vuelva la clama, y la relajación de las conciencias.

Por ello que, ahora que el tedio impone su ley, y nos sobra el tiempo para ocuparlo con insulsas tareas presentes, quizás fuera buena idea proponernos la emocionante tarea futura de arreglar el mundo, no para devolverlo a lo que nos quitó el coronavirus, sino, con ese mismo impulso, aprovechando para mejorarlo un poquito más.
Si acaso, pongámonos alegremente utópicos, erradicando también guerras, hambrunas, contaminación, racismo, y en general, injusticias varias. No olvidando aquellos días en que entre todos nos unimos para vencer a uno de los peores enemigos de la humanidad, no el único, ni el más enconado.
Ojalá salgamos de este lazareto global restablecidos, más fuertes, renovados, respirando a pleno pulmón, pero no inmunes a esos otros muchos problemas de nuestro tiempo, que si quisiéramos - si de verdad quisiéramos - también podríamos resolver.

jueves, 23 de enero de 2020

En las antípodas


domingo, 17 de noviembre de 2019

Sitcom Gags