martes, 2 de octubre de 2007

Programa SETI


El SETI (Search for extra-terrestrial intelligence, no confundir con el "yeti") se desarrolló con la intención de detectar, como su propio nombre indica, signos de inteligencia alienígena.

Una virtud muy apreciada esta, al parecer, la de la inteligencia. Sobre todo cuando se trata de seres que viven a millones de años-luz de aquí. Y digo esto porque da la casualidad de que, entre lo que tenemos más a mano, me consta que la tradicional captación del pardillo común, sigue siendo lo que más se cotiza.
Desde luego, si existen los extraterrestres, que lo dudo, es más que probable que, su percepción de nosotros, sea muy similar a la nuestra con respecto a las avispas. O dicho de otro modo, que ya ellos se cuidarán de tener el menor contacto posible.
Y ahora que lo pienso... ¿No demuestra acaso esto, no es un signo claro, de que en caso de haber hombrecillos verdes (en otros planetas) han de ser por fuerza inteligentes? ¿Qué sentido tiene pues esforzarnos en lanzar mensajes al vacío interestelar, tratando en vano de hacer amistades con gente que de tener unas pocas luces, no querría cuantas de ninguna clase con nosotros?
Porque codearnos con microbacterias relativamente primitivas y de escasos recursos cientifico-tecnológicos como que tampoco nos llama mucho ¿No?
Pero veamos también su lado bueno. A lo largo de la historia las civilizaciones más evolucionadas siempre se han aprovechado de las otras, más aisladas e ignorantes. De manera que, srs. visitantes del espacio, ¿Qué tal si lo dejamos estar así?