sábado, 6 de octubre de 2007

Marathon do Miño 2007


Los deportistas se dopan. Es un hecho. Cuanto más popular y agónico es el deporte, más son los casos de participantes que dan positivo en los controles. Atletas y cliclistas, los que más.
Ahí tenemos, de hecho, el goteo continuo de nombres, campeones fraudulentos, que a diario saltan a las portadas de la prensa deportiva. El tour de Francia, el giro, etc..., son cada vez más competiciones para los espabiladillos de turno. A este paso, no pasará mucho tiempo antes de que a alguien le dé por proponer el mús para deporte olímpico.
Vaya al hilo de esto, la última noticia acerca de Marion Jones, ganadora de tantas y tantas medallas en la distancia de 100 metros (no precisamente de latón), confesándose ahora, un porrón de años después, de haberse metido de todo. Situaciones como esta hacen que todo el deporte profesional quede sumido en la vergüenza y el descrédito.
Afortunadamente, nosotros siempre hemos sido defensores de la causa del amateurismo, el cual parece ser el último reducto del "fair play" o juego límpio.
Y abogamos pues por consumir solamente productos naturales y libres de sospecha. Bueno, si es que es eso posible hoy en día en alguna parte. Por que esa es otra, lo que comemos, solo dios sabe de que rayos estará hecho.
En fin, de lo que se trata es de no hacer trampas, pero también, de no acabar como nuestro amigo del dibujo, convertido en un adicto a las sustancias euforizantes que el propio cuerpo genera, y que, a juzgar por sus intenciones, aspira a ganarse el afecto de los fabricantes de desfibriladores.