sábado, 17 de mayo de 2008

La piscifactoría



*Translation for foreigners: It's been said so much they were so intelligent that, surely, they took it for real.
De nuevo ese gran vivero que es el mundo laboral, cantera inagotable para mis tématicas obsesivas.
Ya, lo reconozco, es fácil caricaturizar un tipo de relaciones ya de por si propensas a la ridiculización, pero es que su doble rasero, su condición de hoguera de vanidades donde se consumen por igual las altas y las bajas autoestimas nunca dejará de fascinarme.

Metáfora de la vida, también en él la apariencia lo es todo. Pregúntese uno si a ese señor bajito y con rasgos porcinos en la cara, pelo en pecho brotando salvajemente por debajo de la camisa, le costaría lo mismo que a cualquier otro ascender en el escalafón de una empresa, y llegar algún día a ejecutivo. No, evidentemente.
Pues este es el mismo caso. Un buen día se dijo de los delfines que eran unos tipos con aptitudes, y ahí los tenemos, haciendo las faenas divertidas y enriquecedoras, mientras que con los atunes y las merluzas, no hay ninguna clase de miramientos. Lo único que cuenta es dejarlos en las raspas.