martes, 7 de diciembre de 2010

Colapso Joviano


Hola amigos lectores.
Se que me estoy volviendo algo perezoso y que no me he tomado esta vez tampoco la molestia de traducir mis viñetas - de sus idiomas extraterrestes en la versión original - al castellano.
Comprendo, por supuesto, que no todos tenéis porque conocer esas lenguas de otros mundos. No todos tuvisteis la academia como yo, a dos portales de vuestra casa.
En fin, para que no protestéis, os dejaré el cuento al que sirve de pretexto, este sí, con métrica y gramática cervantina full edition. Para que no se diga.

Con todos ustedes:


Colapso Joviano.

Sipi amaba a su novia Nopi, y tenía desde luego la firme intención de casarse con ella, y poder por fin reproducirse por esporas como la gente normal, formar una familia, y en fin, todas esas cosas…
Pero los tiempos no estaban como para andarse con algarabías ni festejos.
La situación económica del planeta Ups era francamente mala, y el temor a peder su puesto de trabajo en la churrería de alta densidad molecular era permanente. Digamos que su suerte pendía de un hilo.
No era pues el momento de plantearse una boda, con todos los gastos que ello acarrearía.
Pero cómo explicárselo a la dulce e inocente Nopi, apenas una tierna muchacha que no entendía de balances macroeconómicos, y a la que los continuos retrasos y aplazamientos sólo inspiraban desconfianza y recelo.
Ella bajo ningún concepto quería correr la suerte de su prima Mimi a la que su prometido Piriqui la había abandonado a los pies mismos del altar, con toda la parentela vestida de gala, y esperando impacientes para sacarles muchas fotos y videos domésticos, bailando el vals por bulerías e hincándole el cuchillo a la tarta nupcial.
Despejar todos esos fantasmas de la mente de Nopi, era la dura faena de todos los días de Sipi. Convencerla de que no había nada que temer. Que él estaba limpio de sospecha.

- Princesita – le dijo una noche a la luz de los astros errantes y otros cuerpos de órbitas irregulares en trayectoria de colisión – Tú sabes que eres para mí lo más importante del universo.
- Lo sé.
- Entonces… ¿Por qué dudas de mi palabra?
- Porque sólo son eso, palabras. Y las palabras se las lleva el viento.
- Sé que quieres que lo hagamos, amor mío, que nos casemos… Pero de hacerlo ahora no funcionaría. Estamos en el ojo del huracán y los especuladores cosmogónico-librecambistas, por absurdo que pueda sonarte, parecen haberse conjurado para acabar conmigo, y por ende con lo nuestro.
- Excusas. Siempre excusas.
- No son excusas, princesita, es la realidad. Y sabes que lucho con todas mis fuerzas todos los días para cambiarla.
- No es suficiente. Tengo ya tres años jovianos y si sigo dilatando el momento, se me pasará el arroz.
- No dramatices Nopi, por favor. Por esto ya hemos pasado antes y no conduce a nada bueno.
- Te quiero Sipi, eres el alienígena de mi vida, mi media galaxia espiral… Pero has de saber que también tengo otros pretendientes. Pretendientes que no se andarían por las ramas en este asunto al poco que se les diera la más mínima oportunidad.
- ¡No!… No, Nopi. No te tolero que me chantajees con eso. Vete con ellos… Con ese que es dueño de la cadena de analgésicos basura, Happy Píldora… Si es eso lo que en el fondo deseas.

Nopi se fue a una esquina y rompió a llorar. Salió al balcón y contempló las luces titilantes de la ciudad brillar en la lejanía. El mundo no se detenía. Aún más, parecía ajeno a sus cuitas. Sipi podría estar perfectamente utilizándola, contándole una batallita para ganar tiempo. Sus intenciones para con ella eran todo un misterio que solo se disiparía en el momento de la firma ante el juez. Momento que cada vez se le antojaba más incierto.
Todo era tan confuso, y el panorama tan sombrío…
Entonces Sipi salió él también afuera y la rodeó con sus brazos.

- Cielito, ¿Cómo puedes dudar de que seas mi chica? La una y única.
- Aquí y ahora – respondió Nopi - bajo la pálida luz del crepúsculo, mi corazón te cree, pero las diástoles y sístoles que lo animan se me alborotan en tu ausencia. Con la oscuridad de la noche, las aguas se retiran y ponen al descubierto los escollos de la bajamar y los esqueletos de los sueños naufragados. No lo puedo disimular. En lo más profundo de mí ser la desazón y sus premuras son, con cada día que pasa, más y más manifiestas.
- ¡Tonterías!
- No son tonterías. Mi vida se aboca a una encrucijada. Esto es como un angustioso reparto de víveres, en el que una se hallase haciendo cola, al final de todo, mientras contempla como se agotan las existencias.
- No podemos. Sin las imprescindibles seguridades monetarias el fracaso estaría garantizado. Sería como empezar la casa por el tejado.
- Vivamos como nuestros ancestros, con la luz de las Perseidas por único techo. Ellos nunca fueron rehenes de las comodidades de esta sociedad nuestra enferma.
- No, Nopi. No sabes de lo que hablas.
- Sí, lo sé Sipi. Y ya no hay lugar para las medias tintas. Habla ahora o calla para siempre.
- Esta bien, Nopi. Tú lo has querido. De nada sirve ocultarlo por más tiempo. Quitémonos las caretas… Me gustan las mujeres.
- Aaaaaah. No. No es cierto. Me pones a prueba.
- Sí, lo es. Lo siento.
- Pero ¿Las mujeres? ¿Las hembras del ser humano? ¿Me estás diciendo que le he entregado mis mejores lunas a un zoófilo intergaláctico? ¿Cómo he podido ser tan imbécil?
- No, princesita. Yo soy el único culpable.
- No me vuelvas a llamar así o te corto el pistilo. Te juro que te lo corto.
- ¿Qué otra cosa podía hacer? Yo también soy una víctima de la hipocresía de este cosmos esquizofrénico.
- Tú lo que eres es un depravado. Un marrano. Un monstruo.
- De acuerdo, tienes derecho a estar enojada. Me obsesioné con la Ufología, y llegó un momento en que no supe desconectar. Esa afición ha arruinado mi vida, pero odiaría que hubiera arruinado también lo nuestro.
- ¿Lo nuestro? Por mi te puedes ir a freír churros.
- Sí, churros… Ya… Esa es la única certeza que se me permite en este mundo de egoísmos y amores interesados.
- Te está bien por mentiroso. Por jugar con los sentimientos de las personas.
- Yo nunca quise hacerte daño. En cuanto comprendí que tenía un problema traté de hablarlo contigo. Pero lo pasábamos tan bien juntos… Eras tan feliz. Todo lo que yo decía o proponía era recibido con entusiasmo… Tenía tanto miedo a estropearlo, como en efecto así ha sucedido. Tú me sacaste de la irrelevancia absoluta. Y ahora me devuelves a ella.
- Has de pagar.
- ¿Pagar?… ¿Pagar por seguir queriéndote, aunque sea de esta manera más madura y menos fantasiosa? ¿Por no haber dejado de amarte, aún habiendo quedado involuntariamente atrapado en esta sucia y humillante trampa del destino?
- El amor verdadero es incompatible con el vicio.
- ¿Ni aún con la promesa de buscar una curación?
- Lo siento, Sipi, pero el alienígena que me quiera habrá de ser capaz de entregarse al ciento por ciento. Sin zonas oscuras. Yo no puedo compartir mi lecho con alguien que sueñe todas las noches con abducir a una hembra humana. No puedo.
- Nunca conseguiré curarme sin tu ayuda, Nopi. Te necesito.
- No. No me necesitas a mí. En realidad solo Dios sabe quien puede ayudarte… ¡Hembras humanas! ¿Cómo has podido caer tan bajo, Sipi? ¿Cómo nos has hecho esto? Te odio… Te odiaré toda mi vida.

Nopi entró en la casa, recogió sus llaves y su comunicador portátil y se dirigió hacia la salida, donde le esperaba su teletransportador automático.

- ¿A dónde vas Nopi? ¡No me abandones!
- Adios, Sipi. Fue bonito mientras duró.

Nopi activó su teletransportador, como de costumbre, pero algo falló en el mecanismo de encendido, y este se volvió inmanejable.

- Noooopi. Noooopiiii. Noooooooo.

Después de dar varias vueltas de campana en la atmósfera, envuelto en llamas, acabó estrellándose contra una de las charcas de aguas termales poco profundas, que, en su mayor parte, constituían la pantanosa superficie de aquel lúgubre y traicionero planeta.
Planeta vivo y al mismo tiempo letal, el tal Ups.
Hogar, por demás, de tantos y tantos otros dramas individuales, esparcidos por la vasta curvatura de su inmensidad sideral.

10 comentarios:

Merce dijo...

Si Nopi hubiese sido más comprensiva... Al fin y a cabo no era el peor de los vicios el de Sipi...

Genín dijo...

Y yo que tenia la esperanza de que en otros mundos esto no sucediera...
Que desilusión...
Salud

* Eleanor Dalí ! * dijo...

Te devuelvo la visita y de paso te digo que, parece ser que el Amor es un bien en extinción, no sólo entre los humanos sino por lo que veo, más allá de la galaxia !

Un beso o 2 !

Tengo otro blog, donde participo y publico más a menudo.
Es:

Mujer con ojos de ayer !
www.mujerconojosdeayer.blogspot.com

Te espero =)

Alice se perdió dijo...

Todos los machos son iguales a lo largo y ancho del Universo... ¡Pobre Nopi, tan mona ella!

Un beso,

Juanjo dijo...

Definitivamente, Sipi debería haber buscado una novia que entendiera de balances económicos.

Tomás Serrano dijo...

¡Has hecho un decorado asombroso!

Miguel Baquero dijo...

jo jo jo, muy bueno. Me ha gustado el que el pobre Sipi se enamorara de una hembra humana. ¿Qué tendrán las hembras humanas?, esa es la pregunta universal en todos los planetas

Eric Barclay dijo...

Wonderful-- have a wonderful Christmas and best wishes for the new year!

Tordon dijo...

Felices fiestas, estimado Fundandrús, y que el nuevo año le provea de interesantes historias con las que seguir deleitándonos.
Salu2 cordiales

Ester García dijo...

Ay... amplio el universo en todas sus facetas! Fenómena la del asesinato de Marat... ;)

Un beso, y Felices Fiestas!