viernes, 11 de diciembre de 2009

El siglo de los estrógenos


No hace mucho leí en algún blog (de cuyo nombre no es que no quiera, sino que no puedo, cosa del estrés prenavideño, acordarme) algo así como que se conmemoraba el día internacional de la mujer, y que bla, bla, bla y bla, bla, bla… Y resumiendo, que después de tanta lucha en favor de sus derechos, apenas se había avanzado nada.
Mi reacción, como es lógico, fue de pensar ¿Pero tan mal está la cosa?
Y digo esto porque cuando se asigna un día internacional a alguna causa, es que esta está muy pachucha, o que, por decirlo más gráficamente, lleva palos de todas las esquinas.
Yo en un principio, y en mi fuero interno, considero que la situación de la mujer no debe ser tan crítica, pero a poco que recapacito me doy cuenta de que eso solo vale, como mucho, para las mujeres con las que trato habitualmente (familiares, amigas y conocidas) y en el entorno, razonablemente civilizado, en el que yo me muevo. Desde ahí, hasta las pobres infelices de los modelitos “Burka” o “Chador”, que pese al parecido fonético, no son precisamente “Bershka” ni “Chanel”, hay todo un espectro de matices que lleva derecho a las mutilaciones genitales del África más selvática.
Y es que uno no puede quedarse de brazos cruzados ante la gran injusticia que estas prácticas, y en general este estado de cosas, representan.
Así, en lo que a nosotros respecta, habría que, como primer paso, cortar de raíz cualquier tentación involucionista en las mentalidades troglodíticas del hombre de a pie, y forzarle a reciclar sus instintos machistas en algo que realmente fuera de utilidad. Obligarle a educarse en el respeto a su compañera, a la hembra de su misma especie, recordándole, por de pronto, que en cuanto a honor y valentía, nada nos tienen que envidiar. Ahí está sino el caso de Aminetu Haidar, la activista saharaui, para certificarlo.
En segundo lugar, opino yo, no se hace lo suficiente para afearles la conducta a los maltratadores. Sí, se pone mucho énfasis en la crueldad y lo horrendo de esos crímenes, en el daño que se les inflige a las víctimas, pero al rodearlo todo de esa aura de morbo y dramatismo, se deja escapar el elemento principal. Un hombre que pega a una mujer es un cobarde. Es ahí, incidiendo machaconamente en la cobardía del sujeto en cuestión, donde creo yo que más terreno se ganaría. De hecho, una gran parte de la sociedad, eso sí, la más rancia y apolillada, sigue pensando que el que un marido imponga su ley por la fuerza a su esposa, entra dentro de lo normal y deseable.
Se trata pues de cambiar los patrones de conducta mediante el uso de la inteligencia, aspecto en el que la mujer y el hombre son indistinguibles el uno de la otra.
Y no hay motivos para posponerlo más, ni razón para resignarse a las actuales políticas de cuotas. La igualdad ha de imponerse por la fuerza de los hechos.
No es de recibo que en plena era de la biotecnología, sigamos concibiendo a la mujer como una herramienta de procreación sin más. Para eso ya están las incubadoras, que en el futuro, a buen seguro, evolucionarán todavía más, convirtiendo el mismo proceso del embarazo como tal en una opción a elegir, o no, de las interesadas.
Antiguamente, eso también es cierto, la mujer se debía en cuerpo y alma a sacar su prole adelante, y debido a que muchos de los retoños se quedaban en el camino, y a la ausencia de métodos anticonceptivos, se veía obligada a estar continuamente pariendo. Pero hoy eso ya no viene a cuento. Los días de las mujeres “conejas” son cosa de los libros de historia.
Unos libros de historia donde, para ilustrar todavía más si cabe esto que digo de la valoración tan misérrima que de la mujer, y su potencial cognitivo e intelectual, se ha hecho a lo largo de los siglos, se le muestra, a modo de ejemplo, representada artísticamente por la Venus de Milo, inerme, amputados los brazos, mientras que al hombre, por el pensador de Rodin.
¿Hubiera podido Rodin esculpir a una pensadora? ¿Se lo habría siquiera planteado, considerando la época en que vivió? Lo dudo mucho.
Entonces, como ahora, el cuerpo de la mujer, en lo que a su atractivo físico se refiere, era su principal característica definitoria.
Una forma de juzgar el contenido por medio del continente, en la que se deja fuera, y se echa a perder, la práctica totalidad de los atributos reales, contantes y sonantes, de las que no pasan tan caprichoso examen.
Pero aunque cueste reconocerlo, esta ha sido, y por lo que parece seguirá siéndolo en adelante, la tónica dominante. Una realidad que solo genera descontento y apatía en las afectadas, y que, por cuanto tiene de desaprovechamiento, de despilfarro, hay que combatir de plano.
No puede ser, por tanto, que se prosiga en esta línea de reducir por sistema las expectativas de las jóvenes y adolescentes de nuestra generación a la idolatría de la mujer-objeto. Un mal en el que la publicidad, escrita, televisiva, e incluso de las vallas de los márgenes de las carreteras, tiene gran parte de culpa.


Y no se trata de prohibir, pero sí de moderar, porque la actual barra libre en la que se ha montado el capitalismo rampante, lo único que nos deparará será nuevas crisis, y más “mono” de consumismo idiotizante.
Este siglo XXI está pues llamado a ser, tal como yo lo veo, el siglo de los estrógenos. El siglo en que las féminas tomen el mando y pongan orden en la casa. Pero no para limpiar el planeta que nosotros previamente hemos ensuciado hasta dejarlo hecho una cuadra. No. Agarrándonos por salva sea la parte, y obligándonos a aprender a convivir, a aprender a compartir, a no malgastar, a vivir civilizadamente.

15 comentarios:

María José Casco Maldonado dijo...

A partir de los siglos el comportamiento del ser humano se ha ido modificando para ser más civilizado. Desde el inicio de la evolución el individuo a tenido que aprender a través de sus propios errores y han avanzado con mayor conciencia frente a sus actos. (Las reglas del juego: http://marijosec.blogspot.com/2009/05/las-reglas-del-juego.html)

¿Aún existe maltrato, racismo! En varios lugares del mundo aún se escuchan, pero también se escuchan las voces y las organizaciones a favor de los derechos humanos.
¿Qué las mujeres están a la par actualmete? Sí, la sociedad se está dando cuenta que la palabra "ser humano" no descrimina al genero "hombre" "mujer", más bien los ven como seres con funciones diferentes, pero iguales en sus derechos y obligaciones.

Saludos

Genín dijo...

A mi es un tema que me preocupa muchísimo, porque ¿con que castigo amenazas a un tío que después de asesinar a su mujer se mata el mismo?
No se que pasará pòr las cabezas de esos hombres, y también aunque menos, mujeres mmaltratadoras y en muchos casos asesinos, pero el caso es que las cosas lejos de mejorar, empeoran, y la clase social nada tiene que ver, hay de todo.En fin, la cosa es preocupante como decía porque a pesar de las campañas que se hacen, las cosas están muy mal.
Salud

Anónimo dijo...

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Merce dijo...

Sé que lo que voy a decir es políticamente incorrecto, pero sabes quien hace mucho daño a la mujer y sus problemas: las feministas. Sí, las propias femintistas, mientras en el mundo se obliga a mujeres a vestir de ciertas maneras a acatar ordenes determinadas de hombres o son maltdratadas, las feministas están preocupadas por gilipolleces tales como: si son maridas en vez de mujeres, si son miembras... chorradas de esas son las que ocupan a esas mujeres que se colocan a si mismas el título de abanderadas de la igualdad.

Hombres y mujeres no somos iguales, tenemos los mismo derechos y las mismas obligacioens, pero por suerte, no somos iguales...

Ahora que vengan las feministas y me lapiden...

Jimmy dijo...

No estoy de acuerdo en que, como dices en inteligencia estemos a la par. Es de sobra conocido que nos dan sopas con honda en eso. Son muy listas las muy jodías(con cariño ¿eh?).
Por lo demás, se podría escribir largo y tendido sobre el tema, como para llenar montónes de celulosa. Me conformo con decir que estoy a favor en la igualdad entre hombras y mujeres, pero en todo.

Alvaro en OZ dijo...

uff a mi me gustan demasiado las mujeres como para discriminarlas, de hecho una de los aspectos que considero más sexy es la inteligenicia.
Saludos !!

Miguel Baquero dijo...

Yo me sumo a eso que dices, pero creo, sinceramente, que el consumismo que nos atosiga y el capitalismo rampante no tiene nada que ver con el sexo, y tanto consumen y se idiotizan nosotros como ellas. Vamos, que una cosa no tiene que ver con la otra, pienso yo.

Tampoco creo, sinceramente, que la mujer vaya a salvar nada ni a construir ningún nuevo sistema sociopolítico por el simple hecho de ser mujer. Como estoy plenamente convencido de que hombres y mujeres somos iguales, también estoy convencido de que tan brutos y ceporros somos nosotros como ellas. Ya sé que soy de natural pesimista; ojalá estuviera equivocado

Fiebre dijo...

"Un hombre que pega a una mujer es un cobarde. Es ahí, incidiendo machaconamente en la cobardía del sujeto en cuestión, donde creo yo que más terreno se ganaría."

En esto no había pensado. Me parece la reflexión más coherente, lúcida y tóslosadjetivos que quieras que he leído en mucho tiempo.
Como ya sabes lo que hago, no te sorprenderá el que te diga que la ley de violencia de género es el fiasco más absoluto del siglo, que sólo sirve para marear la perdiz alrededor de muchas parejas que viven un proceso de divorcio salvaje.
En lo que dice Merce, estoy casi de acuerdo. Nos perdemos en la "paja" y en estupideces. Y el mal de fondo sigue ahí.
Niño, hoy me has hecho cavilar mucho. Tan sencillo como que calase en la cultura popular que el hecho diferencial y genético es natural, pero que trasladarlo a la ley y a la vida buscando "dos clases de personas" es de cobardes.

Gracias por esta joya de entrada.

NoSurrender dijo...

Yo también me muevo en un ambiente muy civilizado, y cosas que escucho por ahí me suenan al paleolítico, o a alguna civilización extraterrestre. Me alegro de que a más personas nos pase lo mismo, porque quiere decir que algo avanzamos. Yo admiro tanto a algunas mujeres que no puedo comprender esas posturas trogloditas y acomplejadas.

Y por el mismo motivo, no entiendo que se hable del sexo del siglo XXI. Espero que sea un siglo sin discriminaciones sexuales, en un sentido o en otro. Y que las personas sean valoradas por lo que son como personas, y no por lo que tienen entre las piernas.

Salud!

dinis mota dijo...

Gracias pela tua visita e pelas tuas palavras.

Gostei do teu blog, deu para pensar um pouco depois de ler os textos.

Um abraço
Dinis Mota

bornne dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que expones pero añadiría que, para conseguir esa igualdad que de momento en nuestra sociedad se me presenta todavía utópica, habría que acompañarla de muchas más ayudas para conciliar vida laboral y familiar.
Lo que no es normal es que a una mujer que trabaja fuera de casa sus ocho horas (o las que sean) se le sume la cantidad de trabajo que tiene en casa (hijos, comidas, ropas, limpieza, etc). Qué igualdad es esa? Hacen jornadas laborales extremas y, aunque no es mi caso, lo veo diariamente en muchas amigas de mi quinta (acabando de pasar la barrera de los 30). Es verdad que no hay que generalizar y que poco a poco esta concepción ha ido cambiando pero aun queda trabajo por recorrer. No es sólo cuestión de quejarse (que también) sino de actuar. Muchas mujeres, todavía, asumen tal cantidad de desgaste como si estuvieran obligadas a ello, como si formara parte de la condición de mujer y a muchos hombres ya les va bien.
Como dice Merce, menos gilipolleces y más al asunto.
Saludos!!

Luna Azul dijo...

Yo creo que el tema da para extenderse muchísimo más. Estoy de acuerdo con lo que dices y también con el comentario de Merce. Ahora me gustaría dejar una pregunta ¿qué castigo merecen las mujeres que acusan a un hombre de maltrato siendo mentira?.
Saludos

Lourdes dijo...

Hola, venía a saludar y a agradecerte tu paseo y comentario en mi blog.
Y ya de paso, pues me he quedado un ratillo por aquí. :)

Yo tb creo que los hombres que maltratan a las mujeres son cobardes. Sí, porque pienso que con otro hombre no se atreverían, ya que seguramente saben que estarían en igualdad de condiciones y así no les mola...
En fin, que éste es un temita que me toca una miaja la moral.
jeje


Besos!

bellota_b dijo...

Primero para equiparar la cosa,empiezen a crear un arroz comestible,un sexo en la cama complaciente,un luego un sueldo igualitario para sacarlos a comer de vez en cuando ;)

Yo no tomo estrógenos,con las cápsulas de cascara sagrada ya ando irritable :D



fili' navida' ;)

Anónimo dijo...

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