lunes, 22 de diciembre de 2008

La tele está pachucha


La televisión no es más que un sustitutivo barato y aséptico de la vida.
Y sin embargo, el que se sienta frente a la pantalla de su receptor, espera obtener de ella justamente aquello que le niega el mundo real: Emoción, diversión, sensaciones fuertes, etc... O sea, una especie de maná psicoterapéutico.
Lamentablemente, y para su desdicha, suele quedarse siempre al final de la programación, y ahí está lo terrible, con el remordimiento por el enorme y valioso tiempo perdido.
Hay pues una relación viciada entre el telespectador y el objeto de su deseo, pero tampoco se diferencia mucho de aquello que observa en su entorno social, en el que, a fuerza de desatenderlo sistemáticamente, carece de opciones para interactuar. En ambos medios, todo lo más que recibe son estímulos huecos, nada más que eso. Y así, por lógica, también se siente cada vez menos tentado a cambiar de actitud.
No es que este, nuestro espécimen, sea tonto, como mucha gente insinúa a menudo. Y desde luego, sabe perfectamente que el noventa por ciento de lo que se emite por la caja tonta es prescindible, e incluso potencialmente dañino para su propio patrimonio intelectual y emocional.
Pero eso a millones y millones de seres anónimos como él, repartidos por todo el orbe, parece darles igual. Y en el fondo hacen como si nada, o lo que es lo mismo, tragan con lo que les echen.
Al fin y al cabo: ¿En qué se diferencia esa actitud de la que por regla general adoptan en el transcurso de su existencia cotidiana?
Su querida televisión es un cementerio de voluntades, un electrodoméstico ideado para congelar su capacidad de reacción y bloquearles el entendimiento, pero para no variar, ellos ni se inmutan. Y bien no lo hacen porque esta, con su disfraz de guirnaldas y exuberante colorido, les ha conseguido embaucar, o sencillamente porque prefieren no hacerlo. Tal es el punto de parálisis al que se han visto abocados.
Afortunadamente hará unos días leí una noticia en un periódico en la que se afirmaba que Internet y sus redes sociales, le estaban ganando la partida a la hasta no hace mucho “genial e incomparable” televisión.
¿Será posible que el profundo aletargamiento de gran parte de nuestra sociedad pudiera estarse revirtiendo? ¿Nos hallaríamos ante el comienzo de una nueva era, en la que la gente optase por participar y contribuir con su propia voz?
¿O es solo que la crisis de creatividad de nuestras cadenas les pasa finalmente factura, y ya ni sus incondicionales son capaces de seguir ingiriendo semejante papilla?
No me importa cual de estas que he citado sea la causa real de su afección, pero si me siento feliz por lo que se intuye ha de ser la solución al problema. Una solución que únicamente pasa por la renovación de los contenidos, la moderación de los usos y volúmenes publicitarios, y la creación de espacios de calidad, más respetuosos con el nivel cultural de la población.
Todo esto sin perjuicio claro está de que haya pequeños momentos de esparcimiento, en los que la tele también pudiera volver la vista atrás y reírse de sí misma. Y que sus freaks y demás miembros de su séquito, personajillos todos de la farándula, con los que tan a gusto se siente, tuvieran al menos una ventana a la que asomarse.
Pero sin hacer de ello, como hasta ahora, su única propuesta de entretenimiento.
Porque es como decirle a una persona medianamente instruida, que su aburrimiento solo se alivia yendo a mirarse a un espejo, y reírse de la cara de idiota que pone el que le contempla desde el otro lado del cristal. La paciencia humana tiene un límite, e incluso las más rígidas y anquilosadas mentalidades parecen de pronto estarlo comprendiendo.
Y aunque no deja de ser una noticia que ha de ponerse en perspectiva, y por tanto una tendencia todavía pendiente de consolidarse, no puedo dejar de alegrarme, ni de sentirme ilusionado.
Los días de esplendor de la chabacanería parecen tocar a su fin.

6 comentarios:

Merce dijo...

Yo he dejado de ver la tele totalmente. el tiempo que antes pasaba ante el televisor ahora lo paso ante el pc, entre otras cosas, porque aquí yo elijo lo que quiero ver y hacer...

bornne dijo...

Pues yo también me alegro mucho de la notícia. A ver si es verdad y sirve para que dejen de explotar el morbo y el sensacionalismo, ¡que ya toca!

Saludos

contrahecho dijo...

La televisión concebida como caja tonta, tiene sus días contados. Internet ofrece contenidos "audiovisuales" a un espectador crítico al que le permite elegir entre lo que quiere ver, cómo y cuando, además de un sinfín de posibilidades no televisivas.
Creo que la nueva generación de jóvenes es la que va a dar el golpe definitivo y por fin, no habrá peleas familiares por el mando a distancia.
Un saludo.
Qué bueno eres tío.

Aurora dijo...

Ay la televisión! más que nunca..caja tonta, todo su blablabla..inútil, insulso..agresivo y chabacano..
Un verdadero maná de mierda rosa y otros personajes verdaderamente repulsivos..empeorando si es posible en épocas navideñas..

Bo Nadal!!!!!!!!!!!!!!
felices y tranquilas fiestas!
;)
un bico

Poly Bernatene dijo...

Gracias por pasarte por mi blog y por tu saludo!Te deseo todo lo mejor para este año nuevo que comienza (sin tv) y que sigas con tu humor tan especial!!
Abrazo.

Breuil dijo...

Muy optimistas os veo... :)
Hoy día se consigue ser "celebridad" por los mismos medios con los que antes se obtenía un internamiento psiquiátrico, así que mucho tendrá que cambiar la cosa y no creo que lo veamos.
A propósito, no sé si te he dicho que me gusta como escribes :)