domingo, 22 de junio de 2008

Expertos en todo


Conocí hará unas semanas a una persona que, por su profesión, había recorrido medio mundo, y visitado centenares de ciudades y países. Al tratarse del auditor de una compañía de seguros, debía hacer las valoraciones de los bienes muebles e inmuebles de empresas, con vistas a cuantificar los daños que podría ocasionar un incendio, o cualquier otra contingencia parecida y, a partir de ahí, fijar la póliza adecuada. Habría pisado pues fábricas a porrillo, edificios de oficinas y toda suerte de instalaciones. Por citar las más llamativas, desde una central nuclear hasta un convento de monjas.
Y yo, no pude evitar que por unos momentos unas pequeñas rachas de envidia me zarandeasen, y me hiciesen tintinear como el cordel de un mástil sin bandera.
Me había llamado sobre todo la atención, el énfasis que puso en esta última experiencia y los recuerdos tan singulares que, al margen de los aspectos puramente laborales, afirmó que le había reportado. No llegué a “capiscar” muy bien si había ironía o beatería en sus palabras, pero no me costó imaginar la sucesión interminable de escenas y situaciones de las que yo, encontrándome en su lugar, me hubiera aprovechado para tomar material abundante con el que amasar este blog.
Pero al mismo tiempo me vino a la mente algo que este también había dicho con anterioridad, precisamente cuando le comenté que ese tan amplio bagaje en su haber debía, sin duda, traducirse en una vastísima experiencia laboral de la que sentirse respaldado, respondiéndome con la coletilla de que, en el fondo, él era un aprendiz de todo y oficial de nada. Lo que he de admitir que me dejó un poco descolocado.
Y es que en este mundo nuestro, en esta sociedad del conocimiento y la tecnología, una sociedad tan desmesuradamente saturada de información (útil e inútil a partes harto desiguales), tal pareciera como que cada vez es más imprescindible saber de todo, más aún, ser un experto, si es que se quiere tener unas mínimas posibilidades de sobrevivir dignamente.
Si no, a quien - que tenga la valentía de admitirlo - por más diplomas académicos que se tengan, idiomas extranjeros que se conozcan, chapurreen o gesticulen, libros, periódicos y revistas serias que se hayan leído, no se le pone la piel de gallina cada vez que un electrodoméstico se avería, y hay que llamar al técnico, o cada vez que el coche sufre un percance, y hay que dejarse caer por el taller del concesionario oficial.
Para mí es una cuestión bien sencilla de afrontar. O se tiene una red amplísima de amistades con información de calidad a la que recurrir, capaces de dar detalles puntuales, y de crucial importancia, sobre todos y cada uno de los servicios y asistencias que se nos ofrecen, sobre cuales timan y cuales timan menos – muy, pero que muy, complicado - o uno se obsesiona con perseguir esta información por su cuenta, contrastándola por sus propios medios, haciendo de este objetivo, el ser más listo que los que se ganan la vida a base de inflar las facturas a primos, su lucha diaria.
Una perspectiva esta última agotadora, ante la cual, casi sería preferible apuntarse a cursos de meditación zen y esperar que, con los efluvios de la paz interior, venga de rebote la omnisciencia.
A no ser que uno termine por admitir que, el control y la perfección absoluta no son, en el fondo, más que conceptos antipáticos hechos para amargarnos la siesta, y opte por la solución que no falla: La de ahorrarse problemas, y que no es otra, que la de aflojar generósamente la cartera. Por que, está demostrado, la tranquilidad, al final, es siempre lo que más a cuenta sale.


4 comentarios:

bett/ dijo...

holaaaaaa!!! primero muchas gracias por pasar por mis blogs.. y otra porque de esta forma llegar hasta aquí me gusta como tratas los temas y las ilustraciones buenas combinaciones!!! estaré seguido de visita un saludoooooooo

Z&Z design - ChZ y Mariespe dijo...

Gracias x la visita a nuestro blog, veo el tuyo bastante interesante el fin de semana me daré mas tiempito para chequearlo con mas detenimiento, Saludos!
MARIESPE

Guillôm dijo...

Increíblemente, reúno dos de las características mencionadas en el texto: he dedicado buena parte de mi vida a la meditación (desde que conoci la yoga hace tres años) y como verás no me iluminé ni pasé a otro plano espiritual; y tamb amo dedicar mi tiempo a la búsqeda del conocimiento, esa chica Sofía me tiene intrigada hasta las tapas.

Bueno, paso otra vez por tu blog.
Saludos

Walter Davenport dijo...

Hola Amigo, agradezco tu paso por mi blog y tus comentarios. Interesante me resultó tu blog, con tus dibujos humorísticos acompañados de un buen texto que no alcanzé a leerlos con detenimiento, ya pasaré en otra oportunidad con más tiempo.

Felicitaciones, Walter