Ya sea Litio, Bitcoins o lapislázuli, el mundo entero parece inmerso en la vorágine de una minería insaciable. Da igual que sea oro o cadenas de bloques de metadatos, no se escatima en medios ni energía fósil para arrancarle más y más de estas riquezas, inertes, a un planeta rendido, cada vez con más, y más profundas, cicatrices.
Es un linchamiento público, cometido a plena luz del día, a manos de los más burros entre los burros. Lamentable.
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