domingo, 2 de marzo de 2008

Inmobiliarias en desbandada


Ha llegado el momento de replegar velas para el sector de la construcción. El coste de la vida ha subido y el sueño ladrillero (o debiera decir pesadilla) se desvanece como un prolongado canto del cisne en el que las inmobiliarias, muchas de las cuales ya han cerrado, pagan los platos rotos.

Pero por muchos que sean los millones que se dejen de ganar, nadie podrá negar que el negocio ha sido el chollo de la década, y que como sucedáneo de la piedra filosofal aún seguirá siendo rentable por los siglos de los siglos.

Esperemos al menos que, una vez que nuestro litoral se ha convertido en algo parecido a un jardín japonés de cemento, erigido a mayor gloria del euro fácil, no acabemos pavimentando el resto del país con más y más construcciones (naves industriales, barriadas de adosados, y nudos de autovías) hasta no dejar ni un solo rincón para la vida silvestre... Y que la vegetación acabe no siendo otra que la de las macetas de los moteles a pie de carretera.

Reconstruir para mejorar lo existente, debería ser nuestro lema. Pero eso, claro, todavía sigue siendo solo un negocio para los amantes del lujo y el despilfarro.

Lo cutre, esa corriente estética del feísmo, que ha campado por doquiera, es mucho más económica... ¡Qué se le va a hacer!... Y también más autóctona.


lunes, 18 de febrero de 2008

Infanticidio


Este montaje es una composición de lo que el ojo humano no verá más que en pintura, de aquí a unos cuantos siglos (poquitos), si el índice de natalidad español sigue en caída libre.
Parar este lento infanticidio es nuestra obligación, y la fórmula es bien conocida de todos.
¡Pues ni que procrear fuera un incordio tan grande!

Para más lecciones de moralidad, evítese en lo sucesivo este blog.

martes, 5 de febrero de 2008

Lunar de nacimiento


Cualquier excusa es buena para pedir aumento de sueldo, desde luego, pero en los tiempos que corren, de vacas flacas, si de verdad se quiere tener alguna opción, hay que afinar bastante más de lo que solía ser habitual.

Lógicamente para una secretaría de vida gris y celibataria, enfangada en tomos y más tomos de documentación por y para archivar, la única esperanza ha de residir por fuerza en los milagros de un bisturí.

Ella, como muchas otras personas más, que con mayor o menor motivo no pueden soportar un día más de celutitis, de orejas de soplillo, pechos desinflados, arrugas que no dan tregua, verrugas y lunares de nacimiento y así un sinfín de asimetrías y malformaciones, son las que engrosan a diario la lista de contribuyentes al desmesurado y extraordinario florecer de la cirugía plástica.

Una nariz más bonita no hará que desaparezca la hipoteca ni acortará la jornada laboral, en eso estamos de acuerdo, pero tan solo un admirador que le surgiera a esa sufrida muchacha, como por arte de birlibirloque y frente al vacío preexistente, y todo padecimiento habría de darse por bien empleado.

Aún así son muy pocos los casos en los que la mejoría es ciertamente sustancial, y hay otros muchos (ya exceptuando aquellos pacientes que no lo cuentan, que para qué hablar) en los que los resultados distan bastante de ser lo satisfactorios que se esperaba.

El caso de los tratamientos anti-envejecimiento es un buen ejemplo de ello. Los rasgos cadavéricos, semi reptilianos de aquellas mujeres que se estiran la piel del rostro nunca podrán causar sino rechazo.

Máscaras sin vida, que exudan un lustre caliginoso. Las costuras arrebuñándose en las orejas, ojos achinados y aletas de la nariz exorbitadas, emergiendo de ellos su esencia órganica desgastada, sorprendida in fraganti por el hedor a demacración. Nada de ello podría revivir en miembro alguno del sexo opuesto la llama del amor. No obstante, no es de desdeñar el otro efecto que se persigue al entrar en el quirófano, y que no es sino desprenderse de una imagen que no está de moda, o que se asocia a personas de escasos recursos y existencias depauperadas. No cambiar sino para de un plumazo pasar a asemejarse a esas otras más exitosas, a la farándula de las que viven a todo trapo.

Recibe pues la anestesia una de estas señoras, cuya cara es la de una labriega, una aldeana devorada por el paso del tiempo y los incontables surcos que este va dejando, y sale transformada en la "congresista", en una ex-actriz rica y famosa, todavía capaz de ocupar las primeras planas de las revistas con sus excentricidades, que ya no con sus primeros síntomas de demencia senil.

Todo esto se puede ver con todo lujo de detalles en el programa "Cambio radical de imagen", del que tomé la inspiración. Por supuesto, si se dispone de un estómago medianamente en condiciones.

Y ya que de nada sirve reírse de la papanatería mundana, pues se retroalimenta, las imágenes de la carne destripada que ahí se emiten, sí que podrían ayudar a que alguna ingenua, o ingenuo, se lo piense un poco mejor antes de dar ningún paso en falso.
O bien, que también puede ser, antes de saltar desde, y hacia, el trampolín definitivo.


viernes, 1 de febrero de 2008

Ancianos Culturistas


Internet ha transformado la cultura haciéndola más accesible, pero también se ha traído consigo de la mano el plagio de obras y el pirateo. La duda por tanto, sobre si la enriquece o la empobrece, es un tema sobre el que me gustaría profundizar.
Lamentablemente no ha lugar para ello. El tiempo pasa y las modas se van sucediendo, por lo que nada en este mundo puede considerarse lo suficientemente estable.
Sería un largo divagar, y he llegado a la conclusión de que en este blog ya se divaga bastante (si bien, por lo general, eso es lo que se suele hacer en los blogs).
Qué leñe, divaguemos mientras podamos.
Luego, como iba diciendo, si las nuevas ideas borran a las preexistentes, cada vez más atropelladamente... ¿A que carta debemos quedarnos?
Muy sencillo: Tranquilidad y buenos alimentos. Opinión que muy seguramente compartirán los dos ancianos del dibujo.
Y es que la tercera edad, por más que ahora sean multitud, y ya no se les valore ni se les tenga por tan sabios como antes, todavía siguen sabiéndoselo montar.
Y, quiérase o no, siguen siendo los amos. No en vano dice el refrán, a esta vida con nada vinimos y nada nos llevamos, todo es prestado, pero en verdad que tampoco estaría de más el añadirle, con toda justicia, que todo lo que tenemos es heredado.
Sí. Para empezar, a ellos les debemos el gran privilegio de estar pisando esta tierra de inmemoriales raigambres. Que no es ninguna bagatela, precisamente...
Aunque esto no viene a decir que su legado sea incuestionable.
Pero el tópico de que cada generación lo va haciendo mejor que su predecesora, y que construye sobre lo ya edificado, tampoco estoy yo muy seguro de que sea una verdad tan de creer a pies juntillas.
Después de todo, hasta el ADN mismo de nuestras células no es sino una copia pirata de el del austrolapithecus.

sábado, 26 de enero de 2008

Mundo Industrioso


Se podría tratar de uno de esos pasatiempos consagrados a identificar las ocho diferencias entre uno y otro dibujo, y sin embargo son muchas más, y a la vez solo una, pero que como los errores, es de concepto.

La industria occidental y la china apenas sí persiguen diferentes objetivos. La competitividad, la cuota de mercado marcan la pauta, y el beneficio por encima de todas las cosas... Pero mientras que unos construyen sin parar (teóricamente el futuro) a costes cada vez más irrisorios, los otros nos las vemos negras para reciclar tanto cachivache.

¡Qué rayos! Apaguen el aparatejo este y váyanse a dar una vuelta por ahí, a disfrutar del aire libre mientras eso todavía sea posible. Porque si no le ponemos remedio, muy pronto al muñequito de contar las fechas de Érase una vez el hombre se lo podrían engullir tantas y tantas basuras que generamos.

Además, está bien sentarse al ordenador un rato, de vez en cuando, y si no hay nada mejor que hacer, pero el espíritu también tiene hambre de otras diversiones, y no siempre se puede comer de latas.

Ea, lo dicho. Que nuestros ancestros sabían reconocer a las aves de lejos por su forma de volar, estorninos, vencejos, grajos, mirlos, y nosotros al respecto no nos comemos un colín... Tanto que ponemos al ecosistema por testigo de nuestras más nobles e intrinsecas intenciones.


Familia de instrumentos de cuerda poco cuerda


Una familia de guitarras, fervientes seguidoras de nuestro blog ciberespacial FOOD AND DRUGS, nos reciben en su domicilio privado de Fuentealgarabía.

Comienza la entrevista preguntándoles por el benjamín de la casa.
"El pequeñín" nos dice su orgullosa madre "es el que más disfruta con los dibujos y chascarrillos del ordenador". "No para de hablar de FOOD AND DRUGS desde que le salió su primera cuerda" nos comenta el padre de la criatura.

Todo parece estar pensado para la música en este entrañable hogar de la serranía carpetovetónica. "La acústica es excelente" señala nuestro anfitrión, al tiempo que nos deleita con algunos acordes del Concierto de Aranjuez del maestro Joaquín Rodrigo.

"Encuentro a FOOD AND DRUGS un poco superficial si acaso" nos confesará más adelante a voz en cuello, un tanto arrobado por despacharse tan de principio con una crítica, para al instante siguiente afirmar que "es sin embargo la clase de entretenimiento al que una guitarra gusta de entregarse después de una larga jornada de trabajo".

Y es que estas valiosas piezas de artesanía, ahí donde las ven, no son simples objetos decorativos.
"No, no ,no. Ni muchísimo menos" puntualiza el patriarca. "Nuestra vocación como instrumentos musicales es la de sonar y hacerse sentir nuestro arte". "Aunque haya gente a la que ello pueda causar malestar o incomodidad" remarca su señora.

No termina la charla sin que el pequeñín, ante la mirada embelesada de sus progenitores, se arranque con las pocas notas que de momento conoce.
Y ella, que lo ha llevado en su vientre durante nueve meses, apenas puede reprimir su emoción: "Es muy pronto aún para las conjeturas, pero yo creo que tiene madera de genio"
Amor de madre.




viernes, 25 de enero de 2008

La tan temida crisis


Las bolsas se desploman, el índice Dow Jones pierde tropecientos puntos en una sola jornada y el Ibex acaba en cachitos... Enseñando sus vergüenzas.
La economía occidental, cada vez más atenazada por los precios de las materias primas, y especialmente el petróleo, van con la lengua fuera y ya no pueden más.
Es el preludio de la crisis, o mejor dicho, sus primeros pasos sin el tacatá.

Todo ha subido un euro, desde lo grande a lo pequeño. Me refiero, a todo aquello de lo que nos enteramos y aún somos capaces de echar la cuenta, que de lo demás habrán sido unos cuantos más.
Pero no hay que hacerse mala sangre por ello, ni ser catastrofistas. Si no se llega a fin de mes con los actuales salarios, no hay que desesperarse. Alguna solución habrá. Una buena idea al respecto sería hacer los meses más cortos. De 25 días, por ejemplo.
Ya puestos, si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma. ¿No fue él mismo, Mahoma, el que dijo que al lado de la dificultad siempre está la facilidad?

Se trata solamente de replantearnos un poco nuestro día a día. Como nuestros amigos, entrecomillado lo de amigos, del dibujo, que bien se ve que tampoco pierden el tiempo.


viernes, 18 de enero de 2008

Deportes extremos


Llega el fin de semana y después de haber hibernado durante infinitas horas en una oficina de medio pelo, el ciudadano medio solo piensa en una cosa, la escasa chicha que tiene su vida.

Sí, acostumbrados a ver esas películas de acción en las que los protagonistas sortean innumerables peligros y dificultades, y todo ello sin despeinarse, nada de lo que nos sucede parece realmente estar a la altura de lo aceptable. Decididamente, nuestras mediocres existencias no resisten la comparación.

Es muy triste, desde luego, que el mayor enemigo que nos acecha agazapado en la penumbra, no pase de ser ese repulsivo despertador mañanero del que ya estamos hasta la coronilla. No cabe duda por otra parte de que la reiteración es fatal en estos casos. Le resta mucha emoción al desenlace.

Afortunadamente, para aquellos a los que este vegetar de días planos y previsibles resulte altamente intoxicante se inventaron los deportes de riesgo o deportes extremos. Tenemos pues, entre otros, el montañismo. Ideal para los que deseen diñarla tiesos de frío y boqueando el escaso oxígeno de las cumbres nevadas (también para aquellos que se conformen con perder dedos y hasta extremidades enteras a manos de la gangrena), y en no menor medida el paracaidísmo, para que esos "lanzados" que nunca llevaron encima el anillo de casados aprendan realmente a valorarlo, y a apreciar más a su pareja, la anilla, con la que a fé mía trataran por todos los medios de llevarse bien.

Están también los safaris, con mucha más tradición y solera. ¿Quién no prefiere ser devorado por un león, el rey de la selva, en lugar de por una gastroenteritis vírica en un chiringuito de la playa? ¡Mil veces antes!

O el surf y el windsurfing, con todas sus variantes y mutaciones en la forma de monopatines, snowboard, skate boarding y unos tropecientos palabros más en spanglish, de los que preferiría no tener que hacer aquí inventario. Para romperse brazos y piernas no requieren de ninguna dedicación especial y basta simplemente con probar. Así de sencillo.
Y no, tampoco hacen falta habilidades especiales para desnucarse.

Y qué no decir finalmente del submarinismo, objeto de nuestra reflexión gráfica.
Estaba muy bien con lo de Cousteau, todos lo admirabamos, pero a veces tiene uno la sensación de que ahora ya son demasiados los que bajan a las profundidades oceánicas a tocarles las narices a los pobres pececitos, y que no está mal, que de vez en cuando, se les aparezca uno de esos que tienen dos filas de colmillos en cada mandíbula, para recordarles quien manda en el barrio.

Si al final no va a ser tan malo, ni tan perjudicial para la salud, eso de despatarrarse en un sillón y pagar el partido de liga de la jornada correspondiente. La descarga de adrenalina viene igualmente garantizada, y es mucho más aséptica.

Vuelve mejor, eso sí, uno a la oficina el lunes, con más paz interior, después de convencerse de que por ahí adelante no se nos ha perdido nada.

martes, 15 de enero de 2008

Amor en la Red


Hoy me han contado una historia singular. Se trataba de dos personas que se habían conocido por internet y que sin querer-queriendo, a fuerza de irse haciendo confidencias, de si lo mal que le va a mi matrimonio, de si a mi pareja actual no la soporto, denominador común de ambos, se habían enamorado perdidamente el uno del otro.

A tal extremo llegó la cosa, que, decididos a hacer realidad su apasionamiento, acordaron una cita. Los nervios eran mayúsculos. Dos personas que no se conocían físicamente, pero que en lo sentimental convergían de tal manera... ¡Aquello tenía que materializarse! Cualquier defecto habría de perdonarse, de minimizarse, tornar en aceptable los otrora obstáculos insalvables, pues no podía ser impedimento a que una relación con tamaña empatía cuajase. Pero, cual no sería su sorpresa al llegar al lugar fijado, y encontrarse con que, los amantes furtivos, no eran sino ellos mismitos. Esa denostada pareja/as de las que decían sentirse tan defraudados.

Verdad o no, la historia incide ciertamente en un factor ante el que la magia de internet sigue siendo impotente. La química del momento, los aromas, las feromonas que alegremente pululan por el aire, el fulgor de una mirada furtiva, esa otra melodía que calladamente brota de nuestro cuerpo, sin que podamos evitarlo, y que casi siempre nos deja en mal lugar en el momento que más lo necesitamos. Todo eso nos lo hurta este querido internet nuestro, y al que todo hay que decirlo, le exigimos más de lo que él, en su sabiduría infinita, es capaz de proporcionarnos.

Como es lógico todo se ve más fácil desde la comodidad de un asiento bien mullido y con la estufa al lado. ¿Qué el brillo del monitor nos molesta a los ojos? No hay problema, se le baja un par de puntos con el ratón y asunto resuelto.

Seamos serios, las cosas del corazón, donde mejor están es fuera de la pantalla.

Y si no que se lo digan a nuestro confiado amigo del dibujo, al que cupido empujó a cruzar el charco.

Por desgracia con la mutua predisposición no es suficiente, y no vale la pena recorrerse medio mundo para encontrarte con alguien presto, en el menos malo de los supuestos, a desembarazarse de ti (o viceversa).

domingo, 30 de diciembre de 2007

¡¿Qué regalar?!


Opciones hay muchas, desde luego, pero acertar con la ideal no es nada fácil.

Cierto es que no hay que estrujarse mucho los sesos. A fin de cuentas, los regalos navideños no cumplen sino la función, más que otra cosa, de honrar al agasajado demostrándole nuestra cercanía y estimación, y generalmente este dispone de solvencia económica, por sí mismo suficiente, para comprarse aquello que más le gusta o necesita: Ya sea ropa de marca, caprichos gastronómicos o cachivaches tecnológicos de última generación. Por lo que con arrancarle una sonrisa, el objetivo se dará por conseguido.

Sin embargo cambia mucho la cosa con los niños. O, parecidamente, a la hora de premiarse uno mismo por haber aguantado, de una pieza, un año enterito cuajado de achaques físicos, reprimendas y monsergas profesionales, ensoñaciones artísticas regresando del frente en una bolsa de plástico y los siempre ineluctables jamacucos emocionales.

En estos casos acertar es la premisa fundamental, y con la simple aproximación no habremos hecho nada meritorio.

Ello implica, naturalmente, estar dispuestos a desembolsar una importante cantidad de divisas, no bastando con ir una sola vez al cajero. Y aquí es donde surge la disyuntiva.

Los niños, y sobre todo los adolescentes, que por lo común miden el afecto de sus padres a través de nada complejas fórmulas, solo se sienten queridos si, lo que se encuentan bajo el árbol de navidad, es mejor y más chachi piruli que lo que Papa Noel les ha dejado a sus vecinitos. Y si sus juguetes no sirven para convertirles en los críos más populares de la urbanización de adosados, entonces el fracaso escolar del verano subsiguiente estará garantizado.

La cuestión no es tema baladí, ya está visto, y no se trata aquí por tanto de meter la cabeza en un hoyo como las avestruces. No queda pues más remedio que afrontarla.

¿Y qué es lo que los niños quieren?

Pues lo que las mujeres, lo que está más de moda.

Es el caso del juguetito que se parodia en la ilustración, el cual ha sido - casi diría yo que noche y día - anunciado y promocionado a base de demostraciones prácticas en los centros comerciales de medio mundo.

Pero no se apure. La mecánica es abrumadoramente simple. Es coger el "invento" este, que es como un vulgar mando a distancia multiusos de compatibilidad universal, y en la pantalla, unos muñequitos teledirigidos en sintonía con los escorzos propios, corren, saltan, hacen aspavientos, se zurran y persiguen a una pelotita por usted. Todo casi sin esfuerzo por su parte, o mejor aún, siguiendo la Ley del Mínimo Esfuerzo. De forma que, sin haberlo pretendido, sin ser esa la intención, vemos cumplido uno de nuestros anhelos más ancestrales como integrantes de la raza humana. Hemos hecho realidad el sueño mítico de defenestrar los antipáticos 1º y 2º principios de la Termodinámica.

¿Será posible por fin jugar sin cansarnos, y darnos de guantazos sin que a nadie se le mueva un diente, la mandíbula, o medio lado de la cara, o que haya que rebozarle de arriba a abajo en mercromina?

¿Se acabarán las guerras y los deportes violentos...?

¿¿¿Adiós por fin a la violencia???

Resta no obstante por ver lo que tarda en salir la versión "X" o "3R" del chintófano de marras, como ya ha pasado anteriormente con sus hermanos mayores, no tan desinhibidos en lo que a la frontera entre lo virtual y lo real se refiere.

¿Se lo pedirán este también los "nenes" a los Reyes Magos?




miércoles, 26 de diciembre de 2007

La Caja Negra


¿Creías que tu única preocupación eran las calorías...? ¿...Que estabas a salvo de las verdaderas miserias del mundo?
La sensación permanente de transitar en la rutina, apropiándose esta de nuestro destino a cambio de amparo y protección, puede confundirse fácilmente con el aburrimiento.
Pero la vida es tan frágil como el vuelo de un avión de pasajeros, y muchas veces ni nos damos cuenta de ello, hasta que de pronto se enciende un pilotito que indica que algo no va bien.
Y las tragedias solo encuentran una explicación cuando ya nada puede evitarlas.


Quasarts entertainment presenta


Una producción Quasarts literary division en colaboración con Mato Grosso pictures


LA CAJA NEGRA (THE BLACK BOX)

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PRÓXIMAMENTE

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domingo, 23 de diciembre de 2007

¿La Navidad un camelo?


Otro año más el "gordo" ha vuelto a pasar de largo. De nada ha servido el comprar boletos y participaciones de todos los tamaños y colores. La provincia de Ourense está gafada y así seguirá per secula seculorum.
Y este año sobre todo ha sido más frustrante, viendo el ambiente navideño que se palpaba por las calles, y como hasta entrañables grupos de niños cantando villancicos, habían dejado oír sus voces al paso por las calles peatonales de la ciudad. Pero, lo que es los del colegio de San Ildefonso, ni una nota han salido de sus gargantas que pudiera tener repercusión alguna en los corazones, o mejor dicho en los bolsillos, de los vecinos.
No importa que las fórmulas matemáticas y estadísticas tengan la clave para explicar esta sequía (hablando de sequías), el hecho es que jamás llueven los millones por esta tierra.
Somos como Cuenca, Teruel, nuestra hermana Lugo, Zamora, Soria, Ciuda Real, Jaén... La lista es larga. Solo nos llega el protagonismo cuando se trata de las desgracias. De las desgracias y de las barbaridades.
Resta pues, por lo tanto, hacer de tripas corazón y reciclar las perdidas esperanzas con la vista puesta en el sorteo del niño. Pese a que, no sé yo, tratándose esta de una de las provincias con el índice de natalidad más bajo del país, y hasta del planeta, el panorama no invita a hacerse muchas ilusiones.
Sea como sea !Suerte! y, ánimo, que lo importante es la salud.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Aumenta la Edad de Jubilación


Por lo pronto las autoridades lo han dejado caer como quien no quiere la cosa.
Será voluntariamente aceptada, como se solía decir antaño de la comunión, y nunca más allá de unos límites considerados prudenciales. Eso sí, revisables quinquenalmente, por si acaso.
Así que, en principio, aquellos que disfrutan de trabajos socialmente bien reputados (médicos, abogados, directivos de empresa, etc...), con despachos amplios y lujosos, amén de primas y honorarios mastodónticos, se podrán ya por fin honrosamente consagrar al deber moral de estirar su vida laboral. Todo por el bien de la comunidad. Mientras que los de fuerza bruta, estrés galopante y productividad a destajo, continuarán a lomos de los jóvenes. Esa juventud tan escasa, y cada vez más mal educada y malacostumbrada, que dicen por ahí...
No parece pues que, así planteado, vaya a solucionarnos mucho la papepleta la cuestión esta de prorrogar lo improrrogable. De hecho, más bien apunta a todo lo contrario.
Sea lo que sea al final, los que seguimos en la brecha, ya bastante habremos hecho llegando a los 65 con salud. Porque al paso que vamos...


viernes, 23 de noviembre de 2007

Naúfraga




Otra pregunta que formulamos en este blog tan analítico:


¿Hubiera sido posible rodar la película "Naúfrago" de Robert Zemeckis si en lugar de llevar ese por título, este fuera el de "Naúfraga", es decir, si la protagonizara una mujer?


No parece, desde luego, que las convenciones sociales den tanto de sí.


Y sin embargo una mujer hecha y derecha, con los "esos" bien puestos, perfectamente podría tener las mismas probabilidades de supervivencia en una isla desierta, e ignorada en los mapas, que el más experimentado de los hombres. O sea, muy escasas.


Conste que el film hollywoodiense es a mi parecer todo un tratado de en lo que ultimamente se han convertido las películas del otro lado del atlántico. Una elaborada estructura melodramática la cual bien pudiera confundirse con la subliminal riada de anuncios publicitarios a los que da cobertura.


Todos los bienes de consumo de la sociedad yanqui copando desvergonzadamente los primeros planos y con los principales trazos del argumento rendidos a sus pies.


Lo bueno si acaso de Naúfrago es que no hay ese cinismo de otras ocasiones.


Tanto Fedex como Wilson promocionan sin complejos los productos que fabrican, y que en definitiva son los que financian los espectaculares efectos especiales (que si bien no nos libran de pagar el precio de la entrada).


Una obra totalmente prescindible y que no iría más allá del mero entretenimiento que proporciona a las cerca de dos horas que dura, de no ser por su banda sonora, marca de Alan Silvestri, y la archifamosa escena de Tom Hanks y el balón yéndosele con la marea. Esta última, de antología.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Gimnasia Mental


Esforzarse por obtener la perfección es algo inherente a todos los deportistas, pero más si cabe a las gimnastas, para quienes ya solo un 9'9 supone el fracaso.
Una meta muy loable esta de perseguir cimas míticas, sin duda, pero bien mirado también un poco agobiante.
Por fortuna, nosotros, los telespectadores, disfrutamos a partes iguales lo mismo con el espectáculo que las grandes campeonas ofrecen con sus ejercicios impecables, que con esa maza, aro o pelotita que se va al suelo pese al desesperado escorzo de su lanzadora.
No en balde es el drama servido en directo.
Contemplar esa sonrisa descompuesta, mantenida artificialmente con vida, cuando es de sobra sabido que meses enteros de entrenamientos, dietas y sacrificios se han ido de un plumazo a hacer gárgaras, es una de esas bajezas inconfesables con las que los seres humanos (¿seres humanos?) a veces nos regodeamos. Cual marranos que felices se revuelcan en el cieno de sus pocilgas.
Pero no es solo de gimnastas sino también de sedentarios convictos y confesos esta manía perfeccionista y sus efectos secundarios. Y he titulado por ello este artículo Gimnasia mental (aunque no tenga nada que ver con su acepción original) porque es cierto también el hecho de que a nuestra mente cada vez se le exije más, y la pobre, ya no da abasto. Una mania, la del perfeccionismo, que se retroalimenta del miedo al ridículo, del pavor a esa sonrisa congelada, a esa mueca envasada al vacío, para que la que nunca estamos preparados y que acecha siempre en la bifurcación entre el éxito y la ignominia, entre la corona de laureles y ese aro díscolo que se va rodando, haciendo eses, cual noche de borrachera amarga, hasta la mesa de los jueces.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Frío Polar



No seré yo quien a estas alturas vaya a cuestionar la realidad del cambio climático, que por desgracia amenaza con convertirse en un problema más gordo de lo que, en el fondo, supone la muerte por ahogamiento de unos cuantos osos polares, la licuefacción de esos bonitos glaciares de postal o la extinción de morsas y pingüinos. Los estudios cientificos son claros a este respecto. O dejamos de quemar combustibles fósiles a todo trapo, o el planeta entero se convertirá en una sauna irrespirable, donde los vahos eucalípticos se habrán sustituido por atmósferas altamente tóxicas y/o corrosivas, enemigas de la vida tal y como hoy la conocemos.

No obstante, tal parece que estos días de heladas, en que hasta los termómetros tiritan de frío, y en los que irracional y absurdamente llega uno a compadecerse incluso de las cosas inertes que han de aguantar estoicamente el tipo, se habla un poco menos del tema, y da la impresión de que se llega a obviar completamente. ¿No es verdad?

En fin, bienvenido sea pues el crudo invierno... ¡Pero mientras no flaqueen los radiadores!




jueves, 8 de noviembre de 2007

El significado de la Caridad


Cada vez que un pedigüeño me asalta por la calle, mano extendida, una duda filosófica se apodera de mí. No lo puedo evitar.
La secuencia de pensamientos, siempre en el mismo orden (si acaso con ligeras variaciones), sería tal que así:

Soy buena persona, luego he de darle algo.

Sí le doy algo es porque me he dejado camelar y me han vendido la moto. Me han hecho creérme que soy una buena persona, cuando en realidad no es así, sino que soy simplemente un organismo viviente más, solo un poco más sofisticado que una bacteria o una rata, con la que comparto el 99% de mis genes. Y eso es por lo que pago. Por la sensación momentanea de tenerme a mí mismo por un ser angelical y bondadoso, impartidor de justicia social, en este mundo inmundo.

Pero, quieto parado, que aún hay más.

Inconscientemente, mantengo en la situación de precariedad al mendigo, perpetuando esa relación asimétrica tan grata a mi ego.

Y por otro lado no hay que desdeñar el factor cobardía. Entregando un pequeño tributo, que varía en función de lo que me intimide el sujeto, evito el desagradable supuesto de verle forzado a arrebatarme la cartera, contenido y continente, a punta de navaja.

Hay más casos, claro está. Están las motivaciones libidinosas. El querer congraciarse, aunque sea de forma testimonial, con individuos del sexo opuesto cuyas carestías no se extienden a su atractivo físico. Un ejemplo de ello, a mayor escala, serían las caravanas de solteros en dirección a paises económicamente insolventes, como Cuba, Tailandia, Rumania, Ucrania, etc... , que a tantas y tantas historias de "amor" han servido de escenario.
Después está también el vínculo de "compensación", muy en la misma línea, por el que un supuesto ser superior en las alturas se haría cargo de su retribución efectiva, ya sea bien como depósito de valor en el más allá, bien de forma terrenal en las circunstancias apropiadas. Anticipadamente convenidas mediante rezos y otras formas de plegarias.

De forma que, llegado a este punto, hay que admitir que la cuestión moral no es baladí.

¿Soy en esencia generoso, y eso forma parte de mi condición, sean cuales sean las consecuencias que se deriven de ello? ¿Soy un primo que financia las siestas y borracheras de gandules desocupados? ¿Soy una rata que exhibe su catadura "de los domingos", que protege y delimita su confortable status dentro de la manada?

En cualquier caso. Siempre es mejor poner un poco de calderilla en la mano del mendigo de la esquina, que mucho ceros en la cuenta corriente de una rimbombante ONG. A poco que se investigue, afincada en las islas Caimán.

martes, 30 de octubre de 2007

El Misterio de las Pirámides


Durante siglos los historiadores se han estado preguntando sin descanso, como fueron erigidos estos monumentales colosos de piedra. Si fue una labor tan rudimentaria como en principio cabe pensar, con grupos de esclavos arrastrando y empujando esos inmensos bloques de roca a través del desierto, y así, pirámide arriba, hasta alcanzar la cúspide, o, como quien ha llegado a sugerir, ante la magnitud extraordinaria de la obra, una mano divina, o del más allá (quizás los extraterrestres), tuvo que ver en el asunto.
Sea como fuere, en lo que no suele haber gran discusión es acerca de la fase previa, y simultanea al proyecto de su edificación, en la que ciertamente muchas manos intervendrían, no todas ellas bienintencionadas ni de recto proceder.
Sería pues como hoy en día, comisiones para acá y para allá, a derecha e izquierda… Y todos a poner el cazo. No en vano, una urbanización de lujo, a tan corta distancia del mar, en el mismísimo mediterráneo y con el Nilo bañando sus pies… ¿Qué funcionario corrupto que se precie podía dejar pasar semejante oportunidad? ¿Tamaña perita en dulce?
Falta pues por ver si algún día los arqueólogos son capaces de dar con algún campo de golf del siglo 5 antes de Cristo, que, para despejar incógnitas, demostraría el origen sobrenatural de la civilización egipcia, y, además, le daría un toque de mayor prestancia y distinción al conjunto.
Si es que eso es posible.

sábado, 6 de octubre de 2007

Marathon do Miño 2007


Los deportistas se dopan. Es un hecho. Cuanto más popular y agónico es el deporte, más son los casos de participantes que dan positivo en los controles. Atletas y cliclistas, los que más.
Ahí tenemos, de hecho, el goteo continuo de nombres, campeones fraudulentos, que a diario saltan a las portadas de la prensa deportiva. El tour de Francia, el giro, etc..., son cada vez más competiciones para los espabiladillos de turno. A este paso, no pasará mucho tiempo antes de que a alguien le dé por proponer el mús para deporte olímpico.
Vaya al hilo de esto, la última noticia acerca de Marion Jones, ganadora de tantas y tantas medallas en la distancia de 100 metros (no precisamente de latón), confesándose ahora, un porrón de años después, de haberse metido de todo. Situaciones como esta hacen que todo el deporte profesional quede sumido en la vergüenza y el descrédito.
Afortunadamente, nosotros siempre hemos sido defensores de la causa del amateurismo, el cual parece ser el último reducto del "fair play" o juego límpio.
Y abogamos pues por consumir solamente productos naturales y libres de sospecha. Bueno, si es que es eso posible hoy en día en alguna parte. Por que esa es otra, lo que comemos, solo dios sabe de que rayos estará hecho.
En fin, de lo que se trata es de no hacer trampas, pero también, de no acabar como nuestro amigo del dibujo, convertido en un adicto a las sustancias euforizantes que el propio cuerpo genera, y que, a juzgar por sus intenciones, aspira a ganarse el afecto de los fabricantes de desfibriladores.

martes, 2 de octubre de 2007

Programa SETI


El SETI (Search for extra-terrestrial intelligence, no confundir con el "yeti") se desarrolló con la intención de detectar, como su propio nombre indica, signos de inteligencia alienígena.

Una virtud muy apreciada esta, al parecer, la de la inteligencia. Sobre todo cuando se trata de seres que viven a millones de años-luz de aquí. Y digo esto porque da la casualidad de que, entre lo que tenemos más a mano, me consta que la tradicional captación del pardillo común, sigue siendo lo que más se cotiza.
Desde luego, si existen los extraterrestres, que lo dudo, es más que probable que, su percepción de nosotros, sea muy similar a la nuestra con respecto a las avispas. O dicho de otro modo, que ya ellos se cuidarán de tener el menor contacto posible.
Y ahora que lo pienso... ¿No demuestra acaso esto, no es un signo claro, de que en caso de haber hombrecillos verdes (en otros planetas) han de ser por fuerza inteligentes? ¿Qué sentido tiene pues esforzarnos en lanzar mensajes al vacío interestelar, tratando en vano de hacer amistades con gente que de tener unas pocas luces, no querría cuantas de ninguna clase con nosotros?
Porque codearnos con microbacterias relativamente primitivas y de escasos recursos cientifico-tecnológicos como que tampoco nos llama mucho ¿No?
Pero veamos también su lado bueno. A lo largo de la historia las civilizaciones más evolucionadas siempre se han aprovechado de las otras, más aisladas e ignorantes. De manera que, srs. visitantes del espacio, ¿Qué tal si lo dejamos estar así?